lunes, 25 de abril de 2016

El camino

“El valle... Aquel valle significaba mucho para Daniel, el Mochuelo. Bien mirado, significaba todo para él. En el valle había nacido y, en once años, jamás franqueó la cadena de altas montañas que lo circuían. Ni experimentó la necesidad de hacerlo siquiera. 

A veces, Daniel, el Mochuelo, pensaba que su padre, y el cura, y el maestro, tenían razón, que su valle era como una gran olla independiente, absolutamente aislada del exterior. Y, sin embargo, no era así; el valle tenía su cordón umbilical, un doble cordón umbilical, mejor dicho, que lo vitalizaba al mismo tiempo que lo maleaba: la vía férrea y la carretera. Ambas vías atravesaban el valle de sur a norte, provenían de la parda y reseca llanura de Castilla y buscaban la llanura azul del mar. Constituían, pues, el enlace de dos inmensos mundos contrapuestos. 

En su trayecto por el valle, la vía, la carretera y el río -que se unía a ellas después de lanzarse en un frenesí de rápidos y torrentes desde lo alto del Pico Rando- se entrecruzaban una y mil veces, creando una inquieta topografía de puentes, túneles, pasos a nivel y viaductos. 

En primavera y verano, Roque, el Moñigo, y Daniel, el Mochuelo, solían sentarse, al caer la tarde, en cualquier leve prominencia y desde allí contemplaban, agobiados por una unción casi religiosa, la lánguida e ininterrumpida vitalidad del valle. La vía del tren y la carretera dibujaban, en la hondonada, violentos y frecuentes zigzags; a veces se buscaban, otras se repelían, pero siempre, en la perspectiva, eran como dos blancas estelas abiertas entre el verdor compacto de los prados y los maizales. En la distancia, los trenes, los automóviles y los blancos caseríos tomaban proporciones de diminutas figuras de «nacimiento» increíblemente lejanas y, al propio tiempo, incomprensiblemente próximas y manejables. En ocasiones se divisaban dos y tres trenes simultáneamente, cada cual con su negro penacho de humo colgado de la atmósfera, quebrando la hiriente uniformidad vegetal de la pradera. ¡Era gozoso ver surgir las locomotoras de las bocas de los túneles! Surgían como los grillos cuando el Moñigo o él orinaban, hasta anegarlas, en las huras del campo. Locomotora y grillo evidenciaban, al salir de sus agujeros, una misma expresión de jadeo, amedrentamiento y ahogo. 

Le gustaba al Mochuelo sentir sobre sí la quietud serena y reposada del valle, contemplar el conglomerado de prados, divididos en parcelas y salpicados de caseríos dispersos. Y, de vez en cuando, las manchas oscuras y espesas de los bosques de castaños o la tonalidad clara y mate de las aglomeraciones de eucaliptos. A lo lejos, por todas partes, las montañas, que, según la estación y el clima, alteraban su contextura, pasando de una extraña ingravidez vegetal a una solidez densa, mineral y plomiza en los días oscuros. 

Al Mochuelo le agradaba aquello más que nada, quizá, también, porque no conocía otra cosa. Le agradaba constatar el paralizado estupor de los campos y el verdor frenético del valle y las rachas de ruido y velocidad que la civilización enviaba de cuando en vez, con una exactitud casi cronométrica.
Muchas tardes, ante la inmovilidad y el silencio de la naturaleza, perdían el sentido del tiempo y la noche se les echaba encima. La bóveda del firmamento iba poblándose de estrellas y Roque, el Moñigo, se sobrecogía bajo una especie de pánico astral”.

Miguel Delibes (1950): El camino, Madrid, Real Academia Española-Alfaguara, 2014, pp. 22-24. 




 1. Ponle un título al texto.
2. De qué trata el texto.
3. ¿Qué le decían a Daniel acerca del valle? 
4. ¿Cómo era el valle realmente?
5. ¿Qué dibujaban la vía del tren y las carreteras?
6. ¿Qué le gustaba hacer a Daniel?
7 .¿ Qué le pasaba muchas tardes, ante la inmovilidad y el silencio de la naturaleza?
8. ¿Quién fue Miguel Delibes? Pincha en su nombre y escribe lo que le dirías a un compañero de 3º acerca de este escritor.
9. Habiendo leído esta descripción de un valle, haz ahora tú otra descripción acerca del valle de Ponferrada.



lunes, 22 de febrero de 2016

DICHOS POPULARES X: A LA TERCERA VA LA VENCIDA

Es frase alusiva al hecho supuesto de que a la tercera tentativa se consigue lo que uno se proponía, en la creencia de que el tercer intento es el definitivo. Es frase de origen clasico, relacionada con la lucha grecorromana o el pancracio, donde vencía quien derribaba tres veces al contrario. También se empleó en la esgrima en relación con el rival que tras ser tocado o señalado tres veces ha de abandonar.

DICHOS POPULARES IX: SER UN MINDUNDI

Es insulto intercambiable con don nadie, cantamañanas o zascandil. Es voz alusiva al sujeto que a pesar de su mediocridad e irrelevancia osa darse importancia y sacar pecho. Llamamos "mindundi" al tipo ridículo que se comporta como si fuera alguien.

DICHOS POPULARES VIII: IRSE DE ROSITAS

Decimos que se va de rositas a quien por alguna circunstancia, o debido a influencia, prepotencia o enchufe no paga por sus delitos. Es expresión que interpretamos como "librarse alguien del castigo que le corresponde". Rosita fue antaño en Castilla y León nombre antonomástico de mujer delicada a la que hay que proteger, o doncella que en sus traslados de casa a misa o de misa al prado iba siempre custodiada por dos carabinas que la protegían de avances de moscones, es decir: de los ligones de antaño.

DICHOS POPULARES VII: "HACER NOVILLOS"

Se dice que los hace quien falta a clase o no se presenta en el lugar donde se supone debe estar, o donde se le espera: es tanto como hacer pellas. Creen algunos que se alude a los muchachos que, deseosos de ser toreros, se saltan las obligaciones escolares y acuden a los tentaderos o se introducen furtivamente en las dehesas donde pastan las reses bravas para practicar con ellas.

DICHOS POPULARES VI: "DORAR LA PÍLDORA"

Cuando queremos hacer atractivo lo que no tiene visos de serlo, o ayudar a otro a pasar un mal trago, nos disponemos a "dorar la píldora", que es tanto como suavizar o quitar hierro a las cosas. Es expresión procedente del ámbito de la farmacia, en el que a menudo se impone paliar el mal sabor de algunos medicamentos para facilitar su ingestión. 
No es frase exclusiva del castellano: en francés se dice dorer la pirule.

sábado, 13 de febrero de 2016

DICHOS POPULARES V: "Tener más cuento que Calleja"

Decimos que tiene más cuento que Calleja la persona de inclinaciones fantásticas e imaginación tan encendida que exagera las cosas hasta el punto de hacerlas inverosímiles o increíbles, también se predica de quien al dar cuenta de algo o relatar las cosas añade detalles de su propia cosecha o ajenos a la verdad del asunto. En otro orden de cosas decimos que tiene más cuento que Calleja quien es diestro en fabricar coartadas, tiene siempre a punto la excusa y disculpa apropiada, o da más razones de las que se le piden; también se predica de quien en el relato de algo se deshace en menudencias para ocultar la verdad, disculpar su conducta y granjearse compasión o simpatía. El dicho alude a Saturnino Calleja Fernández, fundador en 1785 de una editorial dedicada a publicar cuentos para niños y libros de escuela. Pero no era el editor Calleja quien tenía cuento, sino su editorial, a pesar de lo cual esta cultísima criatura pasó a la historia como cuentista, término peyorativo.

viernes, 12 de febrero de 2016

DICHOS POPULARES IV: "Cortar el bacalao"

Ilustración: Irati
A la persona que lleva la iniciativa, manda o dispone decimos que "corta el bacalao": "Si queréis que se resuelva esto, hablad con Fulanito, que es quien corta el bacalao". La frase recuerda una época en la cual el bacalao seco era alimento básico en la dieta de las clases populares por su precio, sobre todo en el siglo XIX y primera mitad del XX, particularmente durante la Cuaresma. En la familia, el padre era quien lo cortaba y repartía, y en sentido figurado de este uso principal, a quien decidía en cualquier ámbito de la vida social se decía que partía el bacalao, que mandaba, entendido por "partir" su acepción antigua de "repartir" o hacer partes. Partir el bacalao y cortar el bacalao son la misma cosa.

miércoles, 10 de febrero de 2016

DICHOS POPULARES III "Rara Avis"

Ilustración: Mencía
Es expresión latina dicha generalmente para elogiar a la persona o cosa que por su excepcionalidad y rareza se aparta de lo común y habitual. Parece que se originó en un texto de las Sátiras de Horacio: Rara avis in terris, nigroque similima cycno= un pájaro raro en la tierra, muy semejante a un cisne negro, en alusión a lo que por su extraordinaria condición es difícil de encontrar. Equivaldría a las expresiones ser un mirlo blanco, encontrar el trébol de cuatro hojas, ver un cuervo blanco, expresivas todas ellas de la dificultad o casi imposibilidad de hallar especímenes de esa naturaleza y condición.

DICHOS POPULARES II "El negocio de Benito: perdió una vaca y ganó un cabrito"

Ilustración: Yago
Es frase dicha a quien por ganar lo poco perdió lo mucho; también a quien arriesga algo importante para ganar cosa de escasa entidad. Es frase alusiva a quien hace negocios ruinosos o no anda avisado a la hora de invertir su dinero, teniendo in mente quien lo dice cierto chascarrillo que se contaba en Andalucía en el siglo XIX alusivo a la dote de una vaca dada por un campesino para casamiento de una hija, a cambio de lo cual el campesino ganó un yerno haragán.

DICHOS POPULARES I "Comer del mismo plato"

Ilustración: Zoe
En alusión a la familiaridad grande que hay entre dos personas decimos que comieron de un mismo plato. Se refiere a la gran confianza que hay entre dos personas. La expresión tiene fundamento histórico y remite a la costumbre antigua de sentar a la mesa, cuando eran invitados por un gran señor, a damas y caballeros emparejados, aunque entre ellos no hubiese otra relación que la de tener al anfitrión como común amigo. En tales casos, la etiqueta exigía que dama y caballero comieran de un mismo plato, comieran de una misma copa y utilizaran un solo cuchillo. Era, sin embargo, norma a seguir por el señor, a la hora de emparejar a sus invitados, el que entre ellos hubiera alguna afinidad que pudiera hacerles grata la compañía a fin de que a partir de entonces continuara entre ellos la amistad inicidada. Fue costumbre todavía vigente en el siglo XV.