Gómez de la Serna

 

Ramón Gómez de la Serna

(Madrid, 1888 - Buenos Aires, 1963) Escritor español. Licenciado en derecho por la Universidad de Oviedo, consagró su vida exclusivamente a la actividad literaria, en la que se mostró como un escritor fecundo y pionero de un tipo de literatura que, dentro de la más pura vanguardia, se erige como una construcción personal de gran originalidad. 

 
Su particular visión de la literatura, concebida dentro de los presupuestos del arte por el arte, sin ningún intento de reflexión ideológica, dio lugar a un género inventado por él, las greguerías, definidas por el propio autor como «metáfora más humor». Consisten en frases breves, de tipo aforístico, que no pretenden expresar ninguna máxima o verdad, sino que que retratan desde un ángulo insólito realidades cotidianas con ironía y humor, a base de expresiones ingeniosas, alteraciones de frases hechas o juegos conceptuales o fonéticos. 

  • La leche es el agua vestida de novia.
  • La O es la I después de beber.
  • La Luna es un banco de metáforas arruinado.
  • El fotógrafo nos coloca en la postura más difícil con la intención de que salgamos más naturales.
  • Debía de haber unos prismáticos de oler para percibir el perfume de los jardines lejanos.
  • Dos en un auto: idilio. Tres: adulterio. Cuatro: secuestro. Cinco: Crimen. Seis: tiroteo con la policía.
  • Como daba besos lentos duraban más sus amores
  • ¡Qué tragedia! Envejecían sus manos y no envejecían sus sortijas.
  • Cuando una mujer chupa un pétalo de rosa, se da un beso a sí misma.
  • Nuestra verdadera y única propiedad son los huesos.
  • -¿Hay peces en el sol? - Sí, pero fritos.
  • La medicina ofrece curar dentro de cien años a los que se están muriendo ahora mismo.
  • Al inventarse el cine, las nubes paradas en las fotografías comenzaron a andar.
  • Si no fuésemos mortales, no podríamos llorar.
  • Al dar a la llave de la luz se despierta a las paredes.
  • Nos muerde el ladrido de los perros.
  • La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces.
  • Era tan mal guitarrista, que se le escapó la guitarra con otro.
  • Como la luna se pone más allá del horizonte, nadie sabe si cae cara o cruz.
  • El mapamundi nos sirve el mundo como un par de huevos fritos.
  • El beso nunca es singular.
  • Todo el mar quiere salvarse en el tablón que flota.
  • El ladrido dura hasta que el perro no varía de idea.
  • Si no hubiese luna, los ríos se equivocarían de camino.
  • El tiovivo cree que está dando la vuelta al mundo en su plaza de feria.
  • El amor a primera vista no necesita gafas.
  • Los pinceles hacen cosquillas a los cuadros. El pincel de Leonardo hizo sonreír a la Gioconda para toda la eternidad.
  • Cuando bostezamos frente al espejo, nos tragamos a nosotros mismos.
  • Hay que elegir lo que hace sonreír, no lo que hace llorar.
  • El ladrido es una risa al revés.
  • Cuando se retrasa la luna en el amanecer, lleva los zapatos en la mano para que no la sientan llegar a su casa.
  • El pasado hubiera querido ser el porvenir, pero vino demasiado pronto al mundo.
  • Antes que buscar una palabra en el diccionario, es preferible inventar otra.
  • Existen las esquinas para que puedas arrepentirte del camino que sigues.
  • Las palabras son peces que pasan en hilera y no necesitan agua sino papel.
  • El acento es la vacuna de la palabra.
  • En el diccionario todas las palabras juegan al escondite con uno.
  • A veces sentimos un apretón de manos en el corazón.
  • Salía tanto vapor de la olla, que la niña exclamó: ¡Mamá, se está quemando el agua!
  • Las latas de conserva vacías quedan con la lengua de hojalata fuera.
  • El espejo se cansó de que le enseñase la lengua y un día fue él el que la sacó.
  • El arco iris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cabeza.
  • El agua se suelta el pelo en las cascadas.
  • Donde el tiempo está más unido al polvo es en las bibliotecas.
  • Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.
  • Lo más importante de la vida es no haber muerto.